Hoy me abrió la puerta de su casa un conocido. Me mostró su obra, artista él, loco lindo, productor insasciable de objetos que dicen que nos cuentan. Inquieto me mostró cada pequeña o gigante producción a través de su pc o colgadas en sus paredes.
Hoy alguien me emocionó con sus obras con él mismo. Me dedicó un tiempo, tomamos mate, una charla pequeña interrumpida por llamadas de celulares.
Algo que me sorprendió fué que dijo haberme observado en mis conductas. Y más allá de sus conclusiones y de su mirada subjetiva acerca de mí me encantó que me dió existencia, que se detuvo en pensar un minuto o cinco en quien era yo.
Gracias a este loco lindo por abrir su casa, su rincón, su lugar y su corazón. Gracias por mirarme.
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